El futuro del sistema internacional se decidirá en la región del Asia-Pacífico, escenario de numerosos desafíos para la estabilidad mundial. Las grandes potencias son ya conscientes de la relevancia de esta parte del mundo, marcada por conflictos congelados que se extienden desde Taiwán hasta la Península de Corea. La creciente tensión entre regímenes autoritarios y defensores del actual Orden Internacional Liberal constituye un desafío para la estabilidad y prosperidad globales.
Además, el Asia-Pacífico afronta otra clase de retos tales como los derivados del cambio climático; graves inestabilidades políticas; y la persistencia de conflictos étnicos. Todas las miradas están puestas en esta parte del globo, donde las grandes potencias han comenzado ya a mover sus fichas.